25 años de culto

Con un Gran Rex lleno Living Colour volvió a Argentina para celebrar los veinticinco años de Vivid, su primer disco de estudio, y demostraron que el tiempo pasa para todos, menos para ellos.living-colour-en-argentina-foto-x-victor-guagnini-12

“Hola…si no, no puedo, estoy en el Gran Rex por ver a Living Colour. Sí, pinta bueno, después te cuento” dijo un chico por teléfono justo detrás de mí, y la verdad que cuando le cuente al que estaba del otro lado cómo fue el show, “bueno” va a quedarle chico.

Luego de una corta prueba de sonido las luces se apagaron, la gente enloqueció y Vernon Reid (Guitarra), Corey Glover (Voz), Will Calhoun (Batería) y Dough Wimbish (Bajo) entraron al escenario y nos mostraron su carta de presentación, un cover, Preachin’ Blues de Robert Johnson y nos transportan a una versión más pesada, densa y alterna del Missisipi de los 30. Y es entendible que para ellos sea raro “empezamos con Cult of Personality, que es una canción que normalmente tocamos al final de los shows” le dijo Reid a RS Argentina y tiene razón.

Después de la merecida ovación de pié, una de las primeras y que se repetirá cada vez que LC demuestre que su sonido en vivo es superior al que tiene en cd, comienza oficialmente la celebración del veinticinco aniversario de Vivid, interpretado en su totalidad y en orden.

Se escuchan los primeros acordes de Cult of Personality y la gente enloquece, las butacas pasan a un segundo plano, y son lo único que evita que el público empiece a saltar de un lado a otro. Glover, vestido con un delantal de gamuza color mostaza, pantalón rojo y camisa rosa recorre el escenario y parece lograr contacto visual con cada uno de los presentes, los que están cerca y los más alejados del escenario reciben su cuota de culto.

Reid saca los solos como si fueran algo menor, nada espectaculares mientras Glover se apoya sobre su hombro y lo observa y pone cara de que no es gran cosa. La amalgama de funk, jazz y metal se hace notar de inmediato, está ahí, mezclada en proporciones mágicas por una banda digna del mito helénico.

Y entonces llega un vaticinio de lo que será toda la noche: Glover sube por las escaleras que llevan al sector de superpullman tirando las vallas y haciendo caso omiso al personal del Gran Rex que lo sigue, logra llegar hasta arriba y mientras continúa cantando recibe abrazos, estrecha manos y se toma fotos. Mientras abajo en el escenario Reid hace magia con su guitarra y logra imprimirle aún más poder a un solo que ya de por sí no necesita agregados. Todos terminan cantado junto con Glover que arenga desde las escaleras del lateral derecho. La gente no sabe hacia dónde mirar.

Y ya sin necesidad de presentarlos llegan I want to Know, Middle Man y Desperate People; la cadena de Vivid es interrumpida para dar paso al segundo cover del show, Amazing Grace en el que nos muestran la versatilidad de la voz de Glover, por si a alguien le quedaba alguna duda, y nuevamente logran una ovación de pié que podría haber durado horas de no ser porque continuaron con Open Letter (To a Land Lord) y Funny Vive que dejan paso para otro cover, el tercero, Memories Can’t Wait, de los Talking Heads.

Una vez que la celebración de Vivid se terminó comenzó otra fiesta distinta, Corey presenta a la octava maravilla del mundo Will Calhoun, que desde atrás de su batería, logró regalarnos un solo espectacular con momentos electrónicos, percusión latina y una potencia fuera de toda escala.

Todos reciben su spotlight. Cuando llegó el turno de Dough Wimbish dejó a todos impresionados cuando su bajo logró suplantar a la guitarra de Reid que continuó haciendo la base rítmica mientras que Wimbish desde el bajo jugó de guitarrista y ganó de mano.

Ya promediando el final Living Colour tenía un último as bajo la manga, una versión a su manera de Sunshine of Your Love de Cream que tocaron con una invitada muy especial, Tarja Turunen que supo acoplarse a la voz de Glover para regalarnos uno de los mejores momentos de la velada.

Llegado el final, y con la idea fija de que ya no podían hacer nada más para sorprendernos, y casi como preguntándonos a los presentes, suena Should I Stay or Should I Go de The Clash que termina con Glover bailando con la gente en el pasillo de la platea y detrás del superpullman y con Wimbish tocando el bajo parado entre las butacas mientras grita junto con la gente que lo rodea.

Queda claro por la reacción del público que se deberían haber quedado.

Crónica publicada en Buenos Aires Metal Shows

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s